18 de julho de 2009

Il ritorno d´Ulisse in patria, Monteverdi

Anoche asistí, junto a mi madre y mi novio, al estreno sudamericano de la ópera de Monteverdi que cuenta el regreso de Ulises a Ítaca y a su amada Penélope.
Se está presentando en el teatro Avenida y lo recomiendo a quien pueda interesarle. La puesta es funcional e interesante, y en ella pueden apreciarse diferentes épocas de la humanidad, coexistiendo a través de las vestimentas y de lo que sabemos de historia. Las actividades de Buenos Aires Lírica son de conocimiento de quien vive en esta ciudad, por lo que no haré comentarios de carácter musical. Por eso y porque no me entusiasma la idea de hacer críticas artísticas. En fin…
Mi novio me leyó la Odisea el año pasado, y esto profundizó el disfrute que pude hacer de la obra. Si, Bruno tiene por costumbre leerme antes de dormir. Originalmente nos leíamos mutuamente, para cada uno practicar el idioma del otro, pero con el tiempo la tradición que se mantuvo fue la de su dulce voz depositándome cariñosamente en los brazos de Morfeo. Dichosos los sueños que llegan tras tan cálido ritual.

Ir al teatro, a la ópera, al ballet, es uno de mis mejores recuerdos de infancia. Un privilegio porteño que nunca valoré como hubiera debido, hasta ahora. Asistir estos espectáculos es parte de mi vida, y es un lujo que merece ser valorado, y disfrutado al máximo. La falta de capacidad humana para valorizar lo que se tiene es tan triste como maravillosa la de valorar lo que ya se perdió o está distante. Nos posibilita el volver a empezar. Nos da una segunda chance, una mirada diferente sobre lo que ya conocíamos y habíamos dejado de percibir. ¡Como es importante mantenernos atentos! ¡Cuantos pedacitos de vida se nos escapan en la rutina, en la falta de valoración, en el tedio! Y como es difícil no olvidarse de esto.

Il ritorno.
La vuelta a la patria. La vuelta a la mujer amada. La vuelta a ese mundo al que se pertenece. A ese llamado que se escucha a la distancia… “retorna Ulises, a los brazos de quien te ama”.
Yo creo que, de alguna forma o de otra, siempre estamos volviendo. Aunque busquemos algo nuevo, ese algo nuevo es reflejo de algo antiguo. Tal vez una necesidad, una carencia. Porque lo que no estuvo también es parte del pasado, y buscar satisfacer necesidades es también un intento de volver a nuestro comienzo, solo que mejorado. Nos movemos en el tiempo, caminamos hacia el futuro, y a la vez estamos volviendo. Siempre volviendo, siempre reencontrándonos, siempre reconociéndonos, viéndonos reflejados, experimentando.
Muchas veces he escuchado las frases: “Siempre se vuelve al primer amor” y “A Buenos Aires siempre se vuelve”. Hay tangos y canciones sobre esta temática. Es una idea recurrente. Es, tal vez, buscar un pedacito de calma, la sensación de hogar, mientras se continua recorriendo el incesante camino de la vida, mientras todo cambia y todo se modifica, mientras nada permanece inmutable al tiempo, a la vida misma.

Volvió Ulises a Ítaca y a Penélope.
Volvimos Bruno y yo a Buenos Aires.
Volveremos a Porto Alegre.
¿Quién sabe un día no volvemos a Curitiba?
O a España…

Nenhum comentário:

Postar um comentário