31 de julho de 2009

Those big brown eyes.









Elecciones de vida.
No siempre sabemos, al levantarnos de la cama una mañana cualquiera, que ese día puede cambiar el rumbo de nuestras vidas.
Era una mañana de verano, en los últimos días de Diciembre del año 2005. Desayuné mi sagrado café matinal, terminé de repasar por tercera vez mi lista de cosas que no debo olvidar y salí a la calle cargada con un bolso, una valija y la enorme expectativa de lo que estaba por venir. Me encontré en Retiro con mi amiga Guillemette, una de mis amigas francesas a las que infelizmente hace años que no veo; y la vida ya estaba cambiando su curso.
Mi primer viaje fuera de las fronteras de mi lindo país blanco-celeste. Color de cielo.
El año nuevo nos encontró bronceadas, tomando caipirinhas y bailando por las playas de Florianópolis. Alguna vez me dijeron que, en donde sea que te encuentre la llegada del nuevo año, es donde pasarás el resto de él. Metafóricamente, claro. Y puede que sea cierto. El 2006 fue un año de fiestas y alegrías. Un año de conocer mundos y personas nuevas. Un año de despedidas también. Pasada esa primera semana nos dirigimos a Curitiba. Ella para pasar una noche, y luego seguir viaje hacia Río de Janeiro, yo para participar de las “Oficinas de Música de Curitiba”. La verdad es que esos talleres duran 10 días, y yo me quedé tres semanas. Curitiba es hermosa.
Llegué a Curitiba uno o dos días antes del comienzo de clases, así que tuve tiempo de pasear un poco y conocer a las personas de CELU “Casa do Estudante Luterano Universitário”, que fue donde me hospedé durante toda la estadía. A los pocos días este albergue y la ciudad toda estaban repletos de músicos jóvenes, de diferentes regiones de Brasil, y algunos de otros países. Muchas anécdotas guardo de esta experiencia. Pero es una la que cambió el rumbo de mi vida: B.A. (Mi novio tiene las mismas iniciales que mi querida Buenos Aires).
Era la mañana del 5 de Enero de 2006. Luego del siempre divertido café da manhã, asistí al primer día de clases. Y ahí estaba él, lindo de “morirse con una sonrisa en los labios”. Y yo, con la extraña sensación de haberme topado con una de esas pocas personas a las que vale la pena aferrarse en la vida. Los detalles no los voy a dar, porque son sólo nuestros, como él supo decirme.
Curitiba durante esos diez días es el paraíso de cualquier músico. Clases, encuentros, y oportunidades para tocar con infinidad de músicos diversos durante el día. Y durante la noche, los conciertos diarios, más las reuniones en las casas de los Curitibanos y en los bares de la zona. Difícil no enamorarse, un poquito al menos. Además de todo ésto yo me di el lujo de pasarme el resto de los días paseando y conociendo las muchas posibilidades turísticas de la ciudad. El Museo Niemeyer (más tarde conoceríamos juntos el de Niterói, y le compraríamos un regalo de cumpleaños a Neneca durante el paseo), La Ópera de Arame, el Memorial de Curitiba, la Catedral… sólo me faltó el Jardín Botánico, al que no pude ir por exceso de lluvia.

Parece que fue hace tanto tiempo. 5 de Enero de 2006. Una mañana como otras. Y sin embargo mi vida ya no será jamás la misma.

“Someone up there is watching you, and those big brown eyes”.

21 de julho de 2009

Il ritorno d´Ulisse in patria, Monteverdi (port.)

Ontem à noite assisti, com a minha mãe e o meu namorado, a estréia sul-americana da ópera de Monteverdi que relata o retorno de Ulisses à Ítaca e à sua amada Penélope.
Esta sendo apresentada no Teatro Avenida e recomendo-a a quem lhe possa interessar. A montagem é funcional e interessante, e nela podem se apreciar diferentes épocas da humanidade, coexistindo a través dos figurinos e do que sabemos de história. As atividades de Buenos Aires Lírica são do conhecimento de quem mora nesta cidade, pelo qual não farei comentários de caráter musical. Por isto e porque nem fico entusiasmada com a idéia de fazer críticas artísticas. Em fim...
O meu namorado leu pra mim Odisséia no ano passado, o que acentuou o desfrute que pude fazer da obra. Sim, o Bruno tem por costume ler pra mim antes de dormir. No começo nós dois líamos reciprocamente, para assim praticar a língua do outro, mas com o tempo a tradição que permaneceu foi a da doce voz dele depositando-me carinhosamente nos braços de Morfeu. Ditosos os sonhos que chegam trás tão cálido ritual.

Ir ao teatro, à ópera, ao balé, são umas das minhas melhores lembranças da infância. Um privilégio porteño que nunca valorizei como houvesse devido fazer, até agora. Assistir todos estes espetáculos faz parte da minha vida, e é um luxo que merece ser valorado, e aproveitado ao máximo. A falta de capacidade humana para valorizar o que se tem é tão triste quanto maravilhosa a de valorar o que já se perdeu ou ficou distante. Permite-nos começar de novo. Dá-nos uma segunda chance, um olhar diferente sobre o que já conhecíamos, mas tínhamos deixado de perceber. Como é importante nos mantermos atentos! Quantos pedacinhos de vida nos escapam no meio da rotina, na falta de valoração, no tédio! E como é difícil não se esquecer disto.

Il ritorno.
A volta à pátria. A volta à mulher amada. A volta a aquele mundo a que se pertence. A aquele chamado que se ouve à distância... “retorna Ulisses, aos braços de quem te ama”.
Eu acho que, de um jeito ou de outro, estamos sempre voltando. Embora estejamos procurando algo novo, este algo novo é reflexo de algo antigo. Talvez uma necessidade, uma carência. Porque o que não esteve faz também parte do passado, e procurar satisfazer necessidades é também uma tentativa de voltar ao nosso começo, só que melhorado. Movimentamos-nos no tempo, caminhamos pro futuro, e mesmo assim estamos voltando. Sempre voltando, sempre nos reencontrando, sempre nos reconhecendo, nos vendo refletidos, experimentando.
Muitas vezes escutei as frases: “Sempre se volta ao primeiro amor” e “A Buenos Aires sempre se volta”. Existem tangos e canções com esta temática. É uma idéia recorrente. É tal vez, procurar um pouquinho de calma, a sensação de lar, enquanto continuamos a percorrer o incessante caminho da vida, enquanto tudo muda e tudo se modifica, enquanto nada permanece imutável ao tempo, à vida mesma.

Voltou Ulisses a Ítaca e a Penélope.
Voltamos Bruno e eu a Buenos Aires.
Voltaremos a Porto Alegre.
Quem sabe um dia não voltamos a Curitiba?
Ou a Espanha...

18 de julho de 2009

Il ritorno d´Ulisse in patria, Monteverdi

Anoche asistí, junto a mi madre y mi novio, al estreno sudamericano de la ópera de Monteverdi que cuenta el regreso de Ulises a Ítaca y a su amada Penélope.
Se está presentando en el teatro Avenida y lo recomiendo a quien pueda interesarle. La puesta es funcional e interesante, y en ella pueden apreciarse diferentes épocas de la humanidad, coexistiendo a través de las vestimentas y de lo que sabemos de historia. Las actividades de Buenos Aires Lírica son de conocimiento de quien vive en esta ciudad, por lo que no haré comentarios de carácter musical. Por eso y porque no me entusiasma la idea de hacer críticas artísticas. En fin…
Mi novio me leyó la Odisea el año pasado, y esto profundizó el disfrute que pude hacer de la obra. Si, Bruno tiene por costumbre leerme antes de dormir. Originalmente nos leíamos mutuamente, para cada uno practicar el idioma del otro, pero con el tiempo la tradición que se mantuvo fue la de su dulce voz depositándome cariñosamente en los brazos de Morfeo. Dichosos los sueños que llegan tras tan cálido ritual.

Ir al teatro, a la ópera, al ballet, es uno de mis mejores recuerdos de infancia. Un privilegio porteño que nunca valoré como hubiera debido, hasta ahora. Asistir estos espectáculos es parte de mi vida, y es un lujo que merece ser valorado, y disfrutado al máximo. La falta de capacidad humana para valorizar lo que se tiene es tan triste como maravillosa la de valorar lo que ya se perdió o está distante. Nos posibilita el volver a empezar. Nos da una segunda chance, una mirada diferente sobre lo que ya conocíamos y habíamos dejado de percibir. ¡Como es importante mantenernos atentos! ¡Cuantos pedacitos de vida se nos escapan en la rutina, en la falta de valoración, en el tedio! Y como es difícil no olvidarse de esto.

Il ritorno.
La vuelta a la patria. La vuelta a la mujer amada. La vuelta a ese mundo al que se pertenece. A ese llamado que se escucha a la distancia… “retorna Ulises, a los brazos de quien te ama”.
Yo creo que, de alguna forma o de otra, siempre estamos volviendo. Aunque busquemos algo nuevo, ese algo nuevo es reflejo de algo antiguo. Tal vez una necesidad, una carencia. Porque lo que no estuvo también es parte del pasado, y buscar satisfacer necesidades es también un intento de volver a nuestro comienzo, solo que mejorado. Nos movemos en el tiempo, caminamos hacia el futuro, y a la vez estamos volviendo. Siempre volviendo, siempre reencontrándonos, siempre reconociéndonos, viéndonos reflejados, experimentando.
Muchas veces he escuchado las frases: “Siempre se vuelve al primer amor” y “A Buenos Aires siempre se vuelve”. Hay tangos y canciones sobre esta temática. Es una idea recurrente. Es, tal vez, buscar un pedacito de calma, la sensación de hogar, mientras se continua recorriendo el incesante camino de la vida, mientras todo cambia y todo se modifica, mientras nada permanece inmutable al tiempo, a la vida misma.

Volvió Ulises a Ítaca y a Penélope.
Volvimos Bruno y yo a Buenos Aires.
Volveremos a Porto Alegre.
¿Quién sabe un día no volvemos a Curitiba?
O a España…

7 de julho de 2009

De vuelta en mi querida Buenos Aires.

Volvi. Me recibió una fria mañana, de fina garúa y esa tristeza cinzenta que caracteriza los inviernos porteños. Pero que feliz se mostraba ante mis ojos! Caminé por Retiro, hasta Av. del Libertador, porque no traia conmigo muchos pesos, y el micro habia llegado dos horas antes de lo previsto, o sea que nadie me esperaba. Caminé nuevamente por las calles lindas de Buenos Aires, me tomé el tercer 152, porque los dos primeros no me pararon, y el chofer, antipáticamente, me recibió como debe hacerse entre porteños; y hasta tubo la amabilidad de pasarse de la parada cuando le toqué el timbre, como debe ser. Y así fué que llegué, medio mojada, medio cansada, entre la neblina de las avenidas y la promesa del Riachuelo unas cuadras más abajo, y con una sincera sonrisa en los labios. Y fui inmensamente feliz. La ciudad habia estado esperándome. Yo habia estado lejos durante 6 meses, y ella me recibió con todo su encanto, con su mal humor, con su smog, con su prisa, con su total falta de cordialidad: estaba en casa. En dos segundos vi como nada habia cambiado. Quiero decir, YO habia cambiado, pero ella me recibía igual. Asi como mi madre, que sin importar cuales sean mis planes, siempre me recibe con un abrazo y con la seguridad que a mi, a veces, me anda faltando. Claro que, así como mi madre, Buenos Aires sabe ponerme en vereda cuando lo cree conveniente. Si es por mi bien, que sea.

Ya no vivo acá. Mi casa está a mil kilómetros. Ahora soy un poquito diferente de cuando me fuí. Tengo el pelo más largo y creo que las arrugas no tardarán en llegar, no para nada se llega a los 30. Mi dia a dia es muy diferente de lo que era, y eso es genial.

Buenos Aires me recibió. Mi gente me recibió. Me siento abrazada, me siento rodeada de amor, y eso es lindo.
Mi cultura, mi moral, acá es compartida, y nadie se falta el respeto. Eso es lindo.
Los amores, los cariños, vienen con uno, se van a donde uno vaya, y eso es tranquilizador.

Vacaciones en Buenos Aires. ¿Quién lo hubiera pensado? Ya estoy en otra fase de la vida. ¡Que alívio!

El futuro está cada dia un poco más cerca. Y hoy estoy acá, en casa, y cuando vuelva a mi casa, estaré también, en casa.