30 de janeiro de 2010

Ciudad de la Trinidad y Puerto de Sta. María de los Buenos Aires


El origen de su nombre.


El culto a la imagen de la Madre de Dios, bajo la advocación de la "Madonna di Bonaria", -protectora de los marinos-, que da nombre a la capital Argentina, se inició en el año 1370, en Cagliari, Italia.

En ese año un bergantín que había zarpado de España rumbo a Sicilia cargado de mercancías, se vio sorprendido por una fuerte tempestad que le hizo correr peligro de naufragio, obligada a alivianar la carga, se arrojaron al mar gran cantidad de bultos que fueron hundiéndose de inmediato, excepto una voluminosa caja de madera que permaneció flotando, llamando la atención que alrededor de la misma el fuerte oleaje fue apaciguándose y los rolidos cesaron junto con la tormenta.

Decidieron obedecer el rumbo señalado por el cajón, hasta que frente a la isla de Cerdeña enfiló hacia la playa de Cagliari adonde encallaron caja y nave.

Con la consiguiente intriga, la tripulación pretendió abrir el bulto, pero no pudo siquiera levantarlo. Entendiendo que todo resultaba milagroso, la voz de un niño que había acudido sugirió llamar a los padres de la Merced, del cercano convento ubicado en la colina di Bonaria, concurriendo dos religiosos, quienes por el contrario, no tuvieron dificultad alguna en transportar la carga, y para asombro de todos, en su interior se halló una imagen de la Ssma. Virgen con el niño Jesús en un brazo, y un cirio encendido en la otra mano.

Así comenzó el culto a la imagen de la Madre de Dios bajo la advocación de la Madonna di Bonaria (Buen Aire), venerada desde entonces como protectora de los marinos.

En 1536, Don Pedro de Mendoza, -quien había guerreado en Cagliari antes de su expedición al Río de la Plata-, dio al asiento en nuestras costas, el nombre de Puerto de Sta. María del Buen Ayre, que Juan de Garay en 1580, por arribar el día de la Ssma. Trinidad, rebautiza como "Ciudad de la Trinidad y Puerto de Sta. María de los Buenos Aires".

En la Basílica de Nuestra Sra. de Bs. Aires, ubicada en la Av. Gaona esquina Espinosa, de esta ciudad, se halla una imagen de la virgen que da nombre a la misma.

N.de la R.: El proceso canónico realizado en 1592 por el que se estableció la veracidad del acontecimiento, se halla en el archivo arzobispal de Cagliari, adonde se hallan el Convento y el Santuario di Bonaria.

Extraído del sitio: http://www.tangoalmundo.com/

Colonia del Sacramento - República Oriental del Uruguay



El faro.




Vista al rio.




La calle de los suspiros.


Buen día Buenos Aires!





Es verano otra vez. El calor agobiante de Enero ya se hizo sentir. Estoy en Buenos Aires, lo que no es raro, salvo por el detalle de que estoy de vacaciones. Ironías del destino.

Buenos Aires en Enero es un problema. Mucho calor, mucha humedad, pocas actividades. Así y todo conseguimos pasar los días paseando, caminando, comiendo facturas, yendo a las diferentes atracciones que ofrece la ciudad. El Zoológico se lleva el primer puesto. El Tigre se lleva el segundo. Las ofertas y los outlets (en relación con el Real acá aún encuentro algunos productos a mitad de precio) el tercero.


Caminar por Avenida de Mayo, ir a los conciertos gratuitos en la Costanera Sur, disfrutar de los innúmeros bares de Buenos Aires. La famosa noche porteña. Imperdible. Así como la lluvia de papel del 31 de Diciembre. Adoro la lluvia de papel. Hace algunos años atrás (demasiados como para ponerme a hacer la cuenta) estaba trabajando por el centro, microcentro exactamente. Era el último día hábil del año, se trabajaba menos horas, claro. Estaba yo caminando por Florida (peatonal que atraviesa el microcentro porteño) haciendo trámites y esperando ansiosamente el horario de volver a casa para prepararme para los festejos de Año Nuevo cuando sucedió algo que no voy a olvidar jamás. Comenzó a caer sobre todos nosotros, extraños que por un instante nos volvíamos íntimos cómplices de situación, una bella y blanca lluvia de papel. Desde lo alto de las torres, de cada edificio, de cada ventana, se veían brazos y rostros sonrientes, arrojando al aire miles de papeles como quien se libera de la carga de todo un año. Y danzaron los papelitos en el caos de la city porteña. El viento formando remolinos, los rostros hacia el cielo, agradeciendo ese momento de felicidad casi privada, pues quien no es agraciado bajo la lluvia de papel pasa el fin de año sin siquiera recordarla. En pocos minutos todo el suelo estaba cubierto por papeles. Una gigante alfombra de papeles en toda calle Florida. Lentamente los empleados de las empresas de limpieza de la ciudad levantaban palas de alfombra blanca, sin conseguir disminuirla a pesar del esfuerzo en controlar la proliferación de recortes, tiritas e inclusive hojas enteras cuya utilidad ya no era más que la de liberar el alma de los oficinistas arrojando su felicidad por las ventanas. Adultos convertidos en niños. Magia en pleno corazón de Buenos Aires.

Fue la única vez en la que presencié la lluvia de papelitos a pleno. Vi pequeñas lluvias en otras ocasiones, a cada año en realidad, pero nunca una tan intensa.


El día 31 de Diciembre fue también el día en que mi novio y yo empezamos a convivir. La situación era más compleja, pero no viene al caso. En definitiva son todos los 31 de Diciembre que festejamos el final de un año, el comienzo de otro, y más un año de convivencia. El tiempo vuela. Como los papelitos en la brisa caliente del verano porteño.