4 de setembro de 2009

Curitiba.

Volví a esta preciosa ciudad para asistir a un Congreso de Música de ANPPOM (Asociação Nacional de Pesquisa e Pos Graduação em Música). La verdad es que no tuve tiempo de salir a pasear, pero conocí el barrio Batel. Una preciosura.
Llevaba en Porto Alegre apenas una semana, y llegó el momento de viajar de nuevo, esta vez a la ciudad donde se originaron tantos acontecimientos importantes en mi vida. Por difícil que les resulte creer a quienes me conocen y saben cómo adoro viajar, no veía la hora de volver a casa. El extrañamiento con mi novio llegó a niveles inusitados, y parecíamos dos desesperados que no se veían hacía siglos. Y sin embargo estamos más cerca que nunca. Es extraño el curso que toman las relaciones a veces. Después de grandes tormentas llegan nuevos aires que revelan lo que realmente nos importa (buenos aires.) La distancia también ejerce ese efecto sobre los afectos. Es en la ausencia que la dimensión de los sentimientos se muestra más claramente, más ferozmente. Y eso es lindo. Es lindo andar por la vida con una sonrisa en el rostro, las personas observándote en la calle, preguntándose qué estará pasando en la vida de esta chica para que sonría de esta manera!? No está pasando nada, señores. Es simple felicidad.


Si bien a veces siento que no tengo los pies fijos en ningún lugar, realmente me siento comprometida, conmigo misma y con este momento en mi vida. Ya no poseo una dirección fija en Buenos Aires, a no ser la casa de mi madre, que es mi dirección oficial en Argentina. Y en Porto Alegre mi residencia (legalmente hablando también, pues ya poseo CPF y Carteira de Identidade) es el departamento de mi novio, que comparte muy amorosamente conmigo. De a poco vamos construyendo nuestro hogar. A pesar de la extraña experiencia de volatilidad, me gusta donde estoy. Me gusta el departamento, me gusta saber que mi novio se alegra cuando llega a casa, y me gusta Porto Alegre. Me gusta el efecto “vivir en el exterior”. Me gusta sentir que me estoy arriesgando y buscando mi camino. Me gusta saber que, de una forma o de otra, las consecuencias de esta experiencia van a ser, como mínimo, un gran aprendizaje.


Quisiera haber sacado fotos de Curitiba, o por lo menos ser capaz de describirla, porque es realmente preciosa. El barrio Batel es elegante y cálido al mismo tiempo. Los locales son todos modernos y originales. Las construcciones tienen movimiento, no se encuentra seguido un edificio con líneas rectas. Una de las avenidas que estaba ahí cerca simulaba en su diseño el ondulado de las calles de Copacabana, o Ipanema, no recuerdo cuál es la ondulada y cuál la más geométrica. En Porto Alegre también tenemos ese diseño, acá cerca de casa, en nuestra misma calle. Será que todas son una cita a las playas de Rio de Janeiro o existirá alguna explicación para la repetición de diseño en estas diferentes ciudades? Interesante.
En fin… estoy en Porto Alegre nuevamente. Con dos conciertos por día, varias conferencias de personas de renombre internacional, y una experiencia de vida altamente estimulante en mi haber, estoy de vuelta en casa. De vuelta a los momentos románticos, de vuelta a los proyectos, de vuelta al reencuentro amoroso, de vuelta… como al principio, pero mejor.


No importa cuál sea la ciudad. Estoy de vuelta en mi lugar. De nuevo en los brazos del hombre que me ama. Seguimos en carrera.

Cómo es lindo estar de nuevo en casa.


We´re back on track.


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Pensamientos.

Los auriculares en mis oídos me brindan toda la compañía que preciso en este momento. Recostada, observando el mundo por la ventanilla del micro (asiento 13), veo el paisaje desplazarse. El micro me lleva, dejamos atrás el pasado. O lo intentamos. Siete semanas en Buenos Aires y vuelvo a Brasil sintiéndome muy diferente. Buenos Aires es mi mundo. (Voy a perderme el BAF Week: Buenos Aires Fashion Week, señores!) Bs.As. me curó las heridas y hoy me siento una mujer más segura. En mí tengo el afecto de mi familia. En el cuerpo el resultado de la trasnoche con mis amigas (muero de sueño), que también son mi familia. Las noches de Buenos Aires… otras eran las épocas en las que podía trasnochar sin sentir que mi cuerpo pesaba una tonelada al día siguiente. Tonny Bennett me anima. La vida es un viaje, y yo debo continuar, hasta mi próximo destino. ¡Cuantos deseos! ¡Cuanta nostalgia! Cuantas desilusiones se acumulan con el tiempo. Un día voy a ser madre. Voy a ser una muy buena madre. Y mi hija va a ser la mujer más hermosa.
Pensamientos inconexos?

Ni un poco.

Aprendiendo a cuidar de uno mismo es que se aprende a cuidar a los que se ama.

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Colón.

Provincia: Entre Rios. Ciudad: Colón.


La vida simple es igual de simple en todas las pequeñas ciudades. Calles de tierra. Veredas de pasto. Quietud. Calma en la actitud de sus habitantes. Ningún edificio alto a la vista. De a ratos parece vacía. El micro pasa por delante de una camioneta parada en la ausencia total de semáforos. Desde dentro de ella, un hombre de anteojos oscuros me sonríe, me saluda agitando la mano por fuera de la ventanilla y me regala un beso en el aire. Un pequeño lago. Unos pequeños ponis, con manchas blancas, negras, marrones… De vuelta a la ruta.



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Sonrisa.

_ Sonreí para la cámara, por favor. Pero que linda sonrisa que tenés. De verdad, muy linda sonrisa. (Ahora mirándome a los ojos.) Me haría una copia para mí, pero no se puede. No se puede, no. (Copiando los datos… como quien piensa en voz alta.) Número de documento… fecha de nacimiento… lugar de nacimiento… Sos argentina? Claro que sos argentina… (fijándose nuevamente en mis grandes ojos marrones) …como el dulce de leche. (Pausa) Ahora sí te podés ir (devolviéndome el DNI). Que tengas un muy buen viaje.
_Muchas gracias. (Las únicas palabras que precisó escuchar de mí. Aparentemente mi sonrisa bastaba.)
Me devolvió el DNI, siguiéndome con la mirada, sin nunca abandonar su sonrisa, hasta que me perdí de vista… o hasta que tuvo que atender a la extensa fila que aguardaba para pasar por el control de seguridad de la Sección Internacional de la Terminal de Retiro.


Y así dejé Buenos Aires.


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