Los auriculares en mis oídos me brindan toda la compañía que preciso en este momento. Recostada, observando el mundo por la ventanilla del micro (asiento 13), veo el paisaje desplazarse. El micro me lleva, dejamos atrás el pasado. O lo intentamos. Siete semanas en Buenos Aires y vuelvo a Brasil sintiéndome muy diferente. Buenos Aires es mi mundo. (Voy a perderme el BAF Week: Buenos Aires Fashion Week, señores!) Bs.As. me curó las heridas y hoy me siento una mujer más segura. En mí tengo el afecto de mi familia. En el cuerpo el resultado de la trasnoche con mis amigas (muero de sueño), que también son mi familia. Las noches de Buenos Aires… otras eran las épocas en las que podía trasnochar sin sentir que mi cuerpo pesaba una tonelada al día siguiente. Tonny Bennett me anima. La vida es un viaje, y yo debo continuar, hasta mi próximo destino. ¡Cuantos deseos! ¡Cuanta nostalgia! Cuantas desilusiones se acumulan con el tiempo. Un día voy a ser madre. Voy a ser una muy buena madre. Y mi hija va a ser la mujer más hermosa.
Pensamientos inconexos?
Ni un poco.
Aprendiendo a cuidar de uno mismo es que se aprende a cuidar a los que se ama.
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